Reportaje
Afiliación a SP y acceso a hospitales no reduce MM de indígenas
Por: Hazel Zamora Mendieta
CDMX.-: Poblaciones más pobres son las más expuestas. / Agencia
CDMX / 2017-10-08 08:35:00.- En México, en seis años, la atención del parto de mujeres indígenas en hospitales ascendió 12 puntos porcentuales, paso de 64 por ciento en 2006 a 76 por ciento para 2012, pero esto no ha garantizado que se les brinden servicios especializados en obstetricia, ni un impacto en la disminución del riesgo de morir por causas maternas.

Así lo describe el estudio “La mortalidad materna de las mujeres indígenas de México. Un análisis desde el enfoque de los Derechos Humanos”, realizado por las antropólogas médicas del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social (CIESAS), Graciela Freyermuth Enciso e Hilda Argüello Avendaño, quienes recuerdan que esto sucede a pesar del marco normativo y las políticas públicas hechas desde los años noventa para asegurar la sobrevivencia de las mujeres indígenas en caso de padecer una emergencia obstétrica.

Desde hace más de dos décadas, México ha generado esfuerzos para reducir la Razón de Muerte Materna (RMM). En 1993 se unió a la Iniciativa por una Maternidad Sin Riesgo caracterizada por la participación de un amplio sector multidisciplinario entre parteras, legisladoras, grupos de mujeres, e investigadoras, para analizar los riesgos en la maternidad, y dio paso a la formación del Comité por una Maternidad Sin Riesgos en México, fundamental para reconocer la muerte materna como un problema de salud pública en el país.

Para 1990 la RMM en el territorio nacional estimada era de 89 fallecimientos de mujeres por cada 100 mil nacidos vivos, señalan las investigadoras; para 2015 la RMM logró disminuir a 39.

Aunque esto aparenta un posible avance, si se considera la RMM en los municipios indígenas puede reconocerse que existe un rezago en este sector; en 2014 fue de 94 defunciones por cada 100 mil nacidos vivos.

En 2008, como parte de estas acciones, el Comité en conjunto con los servicios estatales de salud incorporó a la población indígena al Seguro Popular (SP) para que las mujeres pudieran recibir la atención durante el periodo de gestación. En 2013 a lo largo del país un 62 por ciento ya estaba afiliado, pero como demuestran las antropólogas tampoco es evidencia en mejoras a la salud y el bienestar social de las mujeres indígenas.

Por el contrario para ellas y sus familias les sigue implicando un gasto de sus bolsillos para el traslado a unidades médicas, rechazos en hospitales, insatisfacción de las mujeres para el acceso a métodos de planificación familiar y en la posibilidad de ejercer sus derechos sexuales y reproductivos “sin poner en riesgo su vida”, relatan las investigadoras.

DISPONIBILIDAD, ACCESIBILIDAD Y CALIDAD

Graciela Freyermuth e Hilda Argüello ubican tres elementos culturales y médicos que incrementan los riesgos de fallecer de forma temprana para las mujeres indígenas gestantes: uno está relacionado con la demora de los familiares por buscar servicios de atención médica debido a la desconfianza que tienen en éstos por malas experiencias previas.

El segundo, es sobre la demora para llegar a algún centro sanitario adecuado, por razones de accesibilidad económica y geográfica de las personas; y por último, el retraso en recibir la atención médica adecuada en los centros de salud que está directamente relacionada con la calidad que estos brindan.

En abril de 2016 se actualizó la Norma Oficial Mexicana (NOM-007-SS2-2016) Atención de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, y de la persona recién nacida, que establece los lineamientos para los servicios de salud en casos de complicaciones obstétricas, y el Programa Especial de los Pueblos Indígenas 2014-2018 prevé la obligatoriedad de las entidades en crear centros y clínicas de salud en todas las comunidades indígenas del país con insumos necesarios para la atención de partos, agregan las médicas en su publicación.

CHIAPAS Y OAXACA SIN DISMINUIR RMM

Como resultado, las mismas entidades que en los años 90 mantenían los niveles más altos de RMM, como Chiapas y Oaxaca, continúan manteniéndose casi igual. En 2015 la RMM en Chiapas era de 68, en tanto la medida nacional se ubicaba en 39 decesos por cada 100 mil nacidos vivos, esto significa un 43 por ciento más. Por su parte, Oaxaca tenía en ese año una RMM de 47.

Las investigadoras concluyeron que estas cifras son muestra del rezago en México de la garantía al derecho a la salud de las mujeres indígenas, la inequidad de ingresos, recursos materiales y beneficios generados de políticas públicas. Tan sólo en Chiapas 76 por ciento de su población viven en pobreza y 32 por ciento en extrema pobreza.

En Oaxaca, la situación es similar, 67 por ciento está en situación de pobreza y 29 en condiciones extremas, de acuerdo con cifras recuperadas del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2014 (Coneval).

Al hablar de las cifras nacionales de RMM en poblaciones en pobreza extrema, la investigación académica refiere que el promedio en México es de 98 decesos de mujeres por cada 100 mil nacidos vivos.

El grupo de edad en el que se encuentren las mujeres también define el riesgo de morir: en las adolescentes y niñas en extrema pobreza menores de 15 años de edad la RMM es de 81; en las mayores de 45 años de edad es de 91; dos veces menos riesgo de morir que aquellas entre los 20 y 24 años de edad, la RMM es de 25.

La investigación de las médicas antropólogas fue publicada en septiembre de 2017 en una recopilación de investigaciones sobre la protección a la salud de las mujeres indígenas de CIESAS, en colaboración con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).