Jorge Herrera Valenzuela / Ráfaga
2017-05-03
El PRI y sus intracendentes expulsiones
La expulsión del profesor Humberto Moreira Valdés como militante del Partido Revolucionario Institucional, el devaluado PRI, al que menos le importó fue al corrupto coahuilense. No causó impacto alguno, porque está fuera de tiempo y el sujeto mantiene su impunidad. El descolgar su fotografía en el salón de los presidentes de ese partido, es hasta risible. Quitarlo de la lista de dirigentes nacionales priistas, tampoco es trascendente.

El próximo 13 de julio se cumplirán 11 años de la expulsión de la profesora Elba Esther Gordillo Morales, quien un año antes había renunciado a la secretaría general del comité nacional del PRI. Tuvo rudo encuentro con el presidente partidista Roberto Madrazo Pintado y después apoyó la candidatura presidencial de Vicente Fox Quesada. Se mantuvo como lideresa del SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la educación) hasta la noche del 26 de febrero de 2013 en que fue aprehendida por agentes federales, estando actualmente presa y bajo procesos penales federales.

Ambos casos son parte del declive que tiene al PRI a un paso de su anulación como fuerza política. Dichas acciones en nada oxigenaron la estructura del tricolor, al que en su sexenio presidencial Carlos Salinas de Gortari quiso desaparecer y Ernesto Zedillo en julio del 2000 dio por triunfador al candidato PANista, Fox Quesada, antes de ser dado a conocer, oficialmente, el resultado de las elecciones.

Hoy, Humberto Moreira Valdés busca el voto para ser diputado local con el apoyo del Partido Joven, de estructura estatal. Humberto fue presidente municipal de Saltillo y después, se dijo, Elba Esther lo respaldo para su triunfo como gobernador de Coahuila, dejando a la entidad con un endeudamiento superior a los 36 mil millones de pesos e impuso a su hermano Rubén como heredero en el poder.

Fueron formuladas varias acusaciones en su contra, pero la Procuraduría General de la República, en este sexenio, lo declaró inocente y no hubo comentarios sobre los cargos que le hizo la justicia norteamericana, la cual tiene sujetos a proceso a varios de los colaboradores de Humberto. En España fue detenido bajo el cargo de lavado de dinero; estuvo unos días preso, sujeto a proceso penal y con la ayuda directa del Presidente Enrique Peña Nieto, lo cual oficialmente se negó y se negará, quedó libre y antes de un mes el juicio se terminó, declarándolo inocente.

Los dos exgobernadores que algún día van a ser extraditados a México, para que pasen una temporada en prisión: el veracruzano Javier Duarte de Ochoa y el tamaulipeco, Tomás Jesús Yarrington Ruvalcaba, ya fueron expulsados de las filas del tricolor. El jarocho está en una cárcel de Guatemala, mientras que Tomasito fue detenido en Italia. Ni estos dos casos, como tampoco el de Moreira, borran la mala imagen del PRI. Acciones tardías, mal planeadas y peor ejecutadas, por tener tintes electoreros.

Se sabe que hay otros priistas expulsados en Puebla y en Coahuila, así como al parecer en Tamaulipas, porque dieron apoyo a candidatos de otros partidos o que aceptaron ser candidatos a puestos de elección popular, en partidos políticos contrarios al PRI. Tristemente su manejo de comunicación, de difusión, de información y de relaciones públicas es tan malo como el del propio gobierno federal, comenzando por Los Pinos.

LOS QUE SE FUERON, TRIUNFARON
Otro capítulo importante en la vida del que fuera electoralmente invencible, el que en el siglo pasado se convirtió, mundialmente, en el partido con más años continuos en el poder, es el referente a los políticos que lo abandonaron al no ser tomados en cuenta en los días de postulaciones. También en el grupo se incluyen a los que formularon su renuncia por no estar de acuerdo con los procedimientos internos o por considerar que el neoliberalismo no era la línea que debía seguir el partido, porque eliminaban los principios revolucionarios, daban paso a la tecnocracia.

Resulta que el grupo de quienes decidieron tomar otro camino para cumplir con sus aspiraciones políticas, no es tan corto en números. Las primeras renuncias se dieron dos o tres años antes de que terminara el pasado siglo, siendo los pioneros el zacatecano Ricardo Monreal Ávila, el tlaxcalteca Alfonso Sánchez Anaya, el bajacaliforniano Leonel Efraín Cota Montaño y el nayarita Antonio Echevarría Domínguez. Los tres primeros con la bandera del PRD y el tercero con las siglas del PAN, fueron gobernadores de sus respectivos Estados.

La lista se completa con quienes en este Siglo XXI abandonaron al partido que les formó como políticos, pero no aceptó cumplir los deseos de gobernar en sus lugares de origen, donde nacieron, donde conformaron sus grupos. Ángel Heladio Aguirre Rivero primero fue gobernador interino cobijado por el PRI y después por el PRD, aunque no concluyó su sexenio por el caso de los 43 normalistas desaparecidos la noche de septiembre 26 de 2013, en Iguala, Guerrero.

Uno de los más recientes es Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón. Estuvo 32 años en el PRI y al no ser candidato priista al gobierno de Nuevo León, se declaró “independiente”. Hoy el conocido como “El Bronco” sufre como gobernador de esa entidad, sin salir avante en lo que se propuso. Por el mismo período electoral José Rosas Aispuro Torres y Carlos Manuel Joaquín González fueron electos gobernadores de Durango y de Quintana Roo, tras dejar al PRI y recibir el apoyo del Pan y del PRD, respectivamente.

Junto con los tres mencionados también triunfó y es gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares. Militó muchos años en el PRI al que renunció cuando Elba Esther salió del comité nacional, como ya está comentado. Yunes es un político con una larga historia de corrupción. La profesora chiapaneca lo impuso como director general del ISSSTE, donde la administración echó a pique a la institución. En estas semanas tiene enfrentamiento verbal con Andrés Manuel López Obrador y Miguel Ángel siente contar con el respaldo del Presidente Enrique Peña Nieto.

Completan el grupo los expriistas Arturo Núñez Jiménez, aún gobernador de Tabasco. El ex de Puebla y precandidato presidencial Rafael Moreno Valle Rosas. Arturo con el PPRD y Rafael con el PAN. Con combinación de siglas partidistas anote al oaxaqueño Gabino Cué Monteagudo, al sinaloense Mario López Valdez y al mexiquense Juan José Sabines Guerrero que gobernó en Chiapas. Y Peña Nieto lo hizo Cónsul General en Orlando.

PREGUNTA PARA MEDITAR:
¿Quién podrá salvar al vapuleado PRI de sufrir un nockout el domingo 4 de junio, porque no tiene dirigente capaz?
jherrerav@live.com.mx

 
 
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