Jorge Herrera Valenzuela / Ráfaga
2017-05-31
La urna de la noche triste y nueva guerra
En el supuesto de que la noche del próximo domingo, se nos informe que Andrés Manuel López Obrador no ganó la gubernatura del Estado de México, la interrogante es sobre qué hará el hombre que por tercera ocasión busca ser electo Presidente de México, llamando a la unificación en torno a él, desde ahora, a los grupos y partidos políticos que se dicen de izquierda. La tenacidad y la perseverancia del tabasqueño es indiscutible, cierto también que ha despertado simpatía entre los electores, pero la reacción que tenga el lunes marcará su destino.

Quienes están cerca de “El Peje” comentan que obtener la victoria en la entidad mexiquense, es el principio de mejores triunfos electorales y que solamente un fraude operado por el gobierno del Presidente Peña Nieto, es lo que impedirá que la profesora Delfina Gómez Álvarez no se convierta en gobernadora. Por supuesto que los seguidores del tabasqueño minimizan las acusaciones formales presentadas, ante la Procuraduría General de la Republica y en el Instituto Nacional Electoral, por corrupción en su actuación como presidenta municipal de Texcoco.

Está visto que la campaña de Delfina sirvió, desde el principio para que López Obrador mantuviera los reflectores en torno a su persona, como lo hizo en las anteriores campañas (2015 y 2016) en que los carteles eran con su foto grande y una de menor tamaño del candidato o de la candidata. Los discursos, los pronunciamientos, las declaraciones a los medios, fueron utilizados para reiterar que quienes hoy no están con él, los que no declinan a favor de Delfina –en el caso del Edomex--, no esperen que los tome en cuenta en las elecciones del 2018. Fue un reiterado ultimátum, ahora o nunca. No tuvo éxito en su insistente llamado para que las izquierdas –vaya, que son muchas versiones de izquierda—unificadas se enfrenten a la “mafia en el poder”.

El trabajo desarrollado durante este proceso electoral, el más codiciado políticamente porque es el terruño de Peña Nieto, le ha permitido al presidente de Morena atraer simpatías de la gente adulta, así como alentó a los acérrimos enemigos del PRI que demandan a la ciudadanía no votar por Alfredo del Mazo, que gritan que hay que sacar al tricolor del Estado de México; antaño vociferaron lo mismo y el panista triunfador los defraudó cuando se aposentó en Los Pinos.

En esta ocasión, no puede esperarse que López Obrador acepte la derrota de su candidata. Es de desearse que no haya violencia postelectoral. Nada se lograría y enturbiaría más el ambiente social, porque el político está desgastado al máximo. Uno de los factores, muy importante, es que los encuestadores han colocado en primer lugar, varias veces, a la profesora Gómez Álvarez; en otras se le anotó con empate técnico al lado del priista. La guerra sucia en el proceso electoral, deja un antecedente negativo.

Lo cierto es que, por primera vez, estamos frente a un suceso inédito. Hay elecciones de gobernador en Coahuila y en Nayarit, de alcaldes en los 212 municipios del violento Estado de Veracruz, pero los dirigentes de los partidos políticos están interesados en que el PRI deje su poder hegemónico de 88 años. La gente del Valle de México, la de los municipios conurbados con la Ciudad de México, demanda un gobierno que restaure la paz, la tranquilidad, la seguridad, que en los últimos seis años se borraron, dominando la violencia, la corrupción y la impunidad. Ecatepec, la tierra del gobernador Eruviel Ávila Villegas, es un municipio abandonado por los tres niveles de gobierno.

López Obrador ha sabido capitalizar todos los errores y aprovecha los espacios que se le brindan en la televisión, así como en otros medios, para presentarse como el salvador de la Patria, como el único mexicano que tiene en sus manos la solución a todos los problemas nacionales. Por ahora su principal rival lo es el presidente nacional del PAN, el cual, también como “El Peje”, realiza su campaña de proselitismo para ser candidato en el 2018, marginando a la poblana Josefina Eugenia Vázquez Mota, cuya labor no cuenta con fuerte apoyo de sus correligionarios.

PREGUNTA PARA MEDITAR:
¿Aceptaría la derrota el presidente de Morena, si el porcentaje en la votación es mayor a los tres puntos?

jherrerav@live.com.mx
 
 
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