Miguel Tirado Rasso / Temas Centrales
2017-06-01
La penúltima jornada electoral del sexenio
Reza el dicho popular que no hay fecha que no se cumpla ni plazo que no se venza y, finalmente, estamos ya en las vísperas de la penúltima jornada electoral de la administración del Presidente Enrique Peña Nieto (la última tendrá lugar el dos de julio de 2018). El próximo domingo, pues, se llevarán a cabo elecciones en cuatro estados de la República. En dos, Coahuila y Nayarit, estarán en disputa las gubernaturas, las diputaciones locales y las presidencias municipales; en el Estado de México, sólo se votará para gobernador y, en Veracruz, sólo para las alcaldías.

La numeralia de esta jornada indica que estarán en juego tres gubernaturas, 55 diputaciones locales (25 en Coahuila y 30 en Nayarit) y 270 alcaldías (38 en Coahuila, 20 en Nayarit y 212 en Veracruz). La lista nominal de votantes de estos cuatro estados suma casi 20 millones de electores (19’766, 554) que representan el 23 por ciento de la lista nominal nacional (85’654,507). Para las tres gubernaturas se registraron 22 candidatos (8 en Coahuila, 8 en Nayarit y 6 en el Estado de México).

Pero no vaya usted a pensar que el amplio número de candidatos a las gubernaturas tiene algo que ver con una mayor competencia por los cargos en disputa. En el caso de los estados de Coahuila y Nayarit, nuestra terca realidad política no da mucho lugar a sorpresas, al menos no en esta ocasión, por lo que, una vez más, como generalmente ha sucedido en los estados del norte del país, la competencia se centra entre los candidatos del PAN y del PRI y sus coaliciones. A los demás participantes no se les ve posibilidad alguna.

En Coahuila, el candidato del PRI, Miguel Ángel Riquelme que, según algunas encuestas, encabeza las preferencias electorales, llega a la final con una ventaja muy reducida, prácticamente en un empate técnico con su contrincante panista, Guillermo Anaya. Esta circunstancia, sumada al hecho de que su partido y algunos personajes tricolores no tienen el mejor ambiente entre el electorado, pueden significar la diferencia para que Coahuila se incorpore en la lista de entidades con alternancia.

En Nayarit, las cosas pintan mejor para el candidato panista, Antonio Echevarría, que va en coalición con el PRD, el PT y un partido local. El escándalo de la detención del Fiscal General del estado, Edgar Veytia, por autoridades norteamericanas bajo la acusación de narcotráfico, le asestó un duro golpe a la candidatura del senador Manuel Cota, el abanderado del PRI que ni su alianza con los partidos Verde Ecologista y Nueva Alianza, parece ser suficiente para remontar la ventaja que le lleva su opositor panista.

En el Estado de México, la competencia también se ve entre dos: el candidato del PRI, Alfredo del Mazo, y la candidata de Morena, Delfina Gómez. La panista, Josefina Vázquez Mota, que en un principio parecía contar con las mayores preferencias, se derrumbó a la mitad del camino y, según las últimas encuestas, andaba disputando un tercer lugar con el abanderado del PRD, Juan Zepeda, que resultó ser el mejor candidato de todos. Una verdadera revelación, al que le quedó chico el partido que lo postuló, además de que le faltó tiempo de campaña.

En la elección mexiquense la moneda está en el aire y todo lo que se podía hacer legal y no tan legalmente, se hizo. A ver si después no se sueltan las impugnaciones en cascada de parte de quienes no estén conformes con los resultados, porque el impacto de estos comicios va más allá del 4 de junio y no se ve que alguno de los dos punteros acepte fácilmente su derrota.

Para el tricolor, el triunfo le es fundamental en su estrategia para el 2018. Una derrota lo pondría en una difícil posición frente a sus opositores que se sentirían más estimulados para la formación de ese frente amplio ya anunciado. Para Andrés Manuel López Obrador, el triunfo de su candidata le proporcionaría un considerable impulso a su proyecto político, porque lo manejaría como una derrota del titular del Ejecutivo Federal, estaría sumando a su causa la entidad con el padrón más elevado del país, además del de la Ciudad de México, en donde tiene una fuerte presencia. Asimismo, tendría acceso a importantes recursos económicos, indispensables para el fortalecimiento de su ya larga campaña electoral.

Pero aún con un segundo lugar, el líder de Morena sale ganando pues cuando postuló a su candidata nunca imaginó que estaría disputando la final. Queda claro, que el posicionamiento de la maestra Delfina se debe al activismo político del tabasqueño, que concentró su mayor esfuerzo en el territorio mexiquense, pensando más en lo que esta campaña podría abonar a su proyecto futuro que en el triunfo de la gubernatura. Y, efectivamente, pierda o gane habrá logrado asegurar un buen caudal de votos de la mayor lista nominal electoral del país.


mitirasso@yahoo.com.mx
 
 
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